Estamos de Fiesta

En este año 2010 nuestra Cofradía del Rosario de Jaén celebra el décimo aniversario de

restauración.

En todos los ámbitos de nuestra vida tenemos experiencia de lo que supone celebrar, bien sea cumpleaños, aniversario de consagración, aniversario de matrimonio, alguna fiesta popular, bautismo. Toda celebración conlleva pues conmemorar, festejar, realizar con solemnidad un acto. La celebración convoca a todos aquellos que de una forma u otra están vinculados al evento, los reúne, los saca de la rutina de la vida cotidiana y los empuja a la fiesta.

Así pues este décimo aniversario nos invita a un alto en el camino y hacer memoria, recordar, traer a nuestro aquí y ahora, a nuestro espacio y tiempo el hecho raíz que impulsó a este reto de restaurar la Cofradía del Rosario. Recuerdo que para nada es la añoranza del poeta para quien” cualquier tiempo pasado fue mejor”, sino ese traer a la memoria del corazón aquellos hechos y saber descubrir en ellos el paso de Dios. Descubrir en cada rostro, en cada reunión, en cada logro, en cada procesión, en cada vivencia como miembros de la Cofradía del Rosario, un misterio de gracia y salvación. Y es también contemplar el rosario de María en sus misterios de gozo, luz, dolor y resurrección que para nosotros se han hecho camino, sendero, luz para afrontar la propia vida y para iluminar la de nuestros hermanos. Hacemos memoria de nuestra historia para asumirla, para agradecerla, para rectificarla. Miramos hacia atrás con ojos abiertos, solidarios, constructivos, capaces de ver con la ayuda de la Virgen ese rosario vivo y vivido en cada unos de los seres humanos que nos rodean. Esa cadena de flores que endulza la vida, que nos llena de esperanza, que no nos amarra al pasado sino que nos impulsa a continuar caminando porque sabemos que el Señor es nuestro Camino y María, nuestra Madre, la mejor compañera y guía de viaje. Tener la certeza de que Ella abandona gustosa tronos, camarines, basílicas para venir, humilde y silenciosa, a caminar a nuestro lado alentando nuestra vida en todo momento.

Ciertamente hemos de alegrarnos por los logros, por las mejoras en el ornato en relación a los enseres de la Virgen, trono etc. Pero sobre todo hemos de alegrarnos por la presencia constante de María ayer, hoy y siempre en nuestras vidas. Ella nos sitúa en el tiempo de gracia, nos pone en contacto directo con Cristo, el Señor de la Vida y nos invita a contemplar el horizonte repleto de luz y color, de esperanza. Tras cada noche ella, que es siempre amanecer, pone sanación en nuestras heridas, luz y fuerza en nuestras dudas, crisis, contratiempos.

Este año se nos convoca a celebrar, hacer memoria, alegrarnos, festejar diez años caminado, acudiendo a la escuela de María del Rosario. Por ello debemos alegramos y dar gracias por todos aquellos hermanos que desde el Presidente, miembros de la Junta, hasta el mas reciente costalero, han luchado porque este sueño de hace una década sea cada día mas real, para bien de las gentes de nuestro Jaén, de la Iglesia. Y sentirnos unidos a todos aquellos que a través de tantos siglos en todos los continentes están unidos a nosotros por esa misteriosa cadena que no ata sino libera que es el Santo Rosario.

Que Ella, la Virgen del Rosario, Madre de Dios y de la Iglesia, Reina y Señora de tierra, cielo y mares, estrella de caminantes, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, Reina de la Paz, escala y puerta del cielo, reina de los apóstoles, profetas, mártires y santos, Madre de las familias, nos ayude y bendiga a cuantos meditamos los misterios de su santo Rosario y que Santo Domingo de Guzmán fundador y Predicador incansable de los Misterios de Cristo nos aliente, bendiga e impulse a continuar siendo esforzados testigos del Evangelio.

Monasterio Purísima Concepción-MM. Dominicas- Jaén

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