La primera imagen que conocemos de la Virgen del Rosario, es la que se encontraba en el convento de la Concepción de la Calle Ancha, donde residía en aquel tiempo la Cofradía y la Asociación del Rosario Perpetuo, y donde con tanto esplendor se celebraban los cultos hasta la guerra del 1936, fecha en la que el convento fue asaltado y arrasado, perdiéndose entre otros el retablo y la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

            De esta antigua imagen, conocemos que era una bellísima talla de madera, tal y como podemos observar en esta bella fotografía realizada por Pez en fecha anterior al 1936. Esta imagen del Rosario luce sobrevestida con un rico ajuar bordado en oro y sedas dispuesto de forma algo irregular. Este detalle junto a una melena larga y tallada, poco usual en imágenes de candelero, nos permite pensar que se trataba de una talla completa unida a su base por una nube y cuatro ángeles, formando un grupo escultórico de gran belleza plástica. 

            Una segunda imagen, se adquirió cuando las monjas volvieron después de la guerra del 36 al convento de la Concepción. Y en el año 1954 fue cuando se reorganizó el culto y se adquirió esta nueva imagen de la Virgen del Rosario. En esta ocasión, la virgen se encargó al escultor Sr. Pariente, de los talleres valencianos, y fue colocada en su camarín con gran solemnidad el día 31 de mayo de 1962. Esta bella imagen, de madera policromada es la que procesionó y se le rindió los primeros cultos desde la refundación de esta cofradía del Rosario en Jaén, en los años 2000 y 2001. Pero por su gran peso y la dificultad para sobrevestirla, hizo que desde la junta directiva de esta cofradía, se pensara en otra posible imagen de las llamadas de candelero.

            Así fue, como en el mes de mayo del año 2003, y guiados siempre de la mano de nuestras queridas Madres dominicas, unos cuantos miembros de la junta directiva nos desplazamos hacia el Monasterio de Santa María de Gracia de la ciudad de Córdoba.  Allí fue cuando por primera vez subimos a las estancias superiores de dicho convento, para ver dónde se encontraba esta nueva imagen de candelero, comprobando con algo de decepción la profunda mella que el tiempo había causado sobre policromía y ensambles, permaneciendo de pie casi por milagro sobre un maltrecho candelero. Su utilización por tanto a corto plazo como titular era imposible sin una concienzuda restauración, pero su belleza serena y la riqueza de su ajuar, evocaban esplendores pasados que merecían la pena rescatar.

             De nuevo intervienen las Madres Dominicas poniéndose en contacto con el afamado imaginero y restaurador Antonio Bernal, que tras su estudio confirma la datación en el siglo XVIII, y aunque de autoría anónima, la ratifican de factura correcta y de gran belleza.  Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando pudimos admirarla con su policromía original rescatada, vestida de ricos brocados y encajes de blonda de la marquesa del Rincón de San Ildefonso, hermosamente preparada para los cultos aunando devoción y tradición andaluza, en el mes de octubre de aquel año. Hoy, es la imagen titular de nuestra querida cofradía del Rosario de Jaén.

            El niño que la Virgen porta sobre su brazo izquierdo, es de una Virgen malagueña desaparecida en la Guerra Civil, y que fue rescatado por las monjas al abandonar el convento.