Quizá una de las devociones más arraigadas en el pueblo de Dios a lo largo de los siglos, ha sido el Santo Rosario, que ha sido llamado “compendio de todo el evangelio”. Tanto Papas, como Inocencio III, San Pio V, como Santos y beatos, Tomás de Aquino, Rosa de Lima, Juana de Aza, Fray Angélico, Catalina de Siena, Martin de Porres,..y así como el Pueblo de Dios, han valorado el Salterio de María, este rezo mariano pero profundamente Cristocéntrico.

Desde siempre, nuestra querida ciudad de JAÉN se ha caracterizado por ser una CIUDAD MARIANA, varias publicaciones y escritos de la historia de esta ciudad, nos dicen que desde tiempos remotos se fue forjando en el pueblo jiennense el sentir y la devoción mariana, dando lugar a muchas advocaciones marianas…entre ellas y gracias a la tarea evangelizadora de los Padres Dominicos, aparece una en Jaén, con el nombre del SANTO ROSARIO.

            El rey don Juan I donó en 1382 su palacio, que antes había sido de los reyezuelos moros de Jaén, a la Orden de Predicadores en el que se fundó el Real Convento de Santa Catalina mártir. En la historia y Continuada Nobleza de la ciudad de Jaén se dice que en este convento había una imagen de la Virgen del Rosario, “por quien ha obrado Dios infinitos milagros.”  Este convento de Padres dominicos ya contaba en el año 1527 con una Cofradía del Rosario. No en vano, los dominicos de Jaén, como buenos hijos del fundador del Rosario Santo Domingo de Guzmán,  cuidaron de mantener siempre viva la antorcha del rosario, por lo que en las calles de nuestro antiguo Jaén se ennoblecieron con las dulces palabras del Ave María, sobre todo en los meses de mayo y octubre de cada año.

            También dos conventos de monjas dominicas, impulsaron con gran fuerza la devoción a la Virgen del Rosario; el convento de Santa María de los Ángeles, sito en la calle Maestra Baja, y el de la Concepción, en la Calle Ancha. En los dos se veneraban imágenes de Nuestra Señora del Rosario, y en este último, no sólo se veneraba esta devoción sino que también sacaban en procesión, los días 7 de Octubre a la imagen de la Virgen del Rosario.

            Por todo ello era necesario y casi obligatorio que esta cofradía que “dormía” en el transcurrir de los años,…volviera a resurgir y renacer,….y así, por el año 2000, gracias al esfuerzo incansable de la comunidad de Madres Dominicas, y gracias también a un grupo de valientes cofrades procedentes todos, de nuestra cofradía hermana de la Estrella, nos pusimos manos a la obra para “desempolvar” y dar de nuevo vida a esta cofradía tan querida y tan arraigada en nuestra ciudad de Jaén, la cofradía de la Virgen del Rosario.

             Fueron años difíciles,…pero años llenos de entusiasmo e ilusión por parte de todos. ¡¡ Cómo no destacar desde el principio toda la ayuda y el apoyo incondicional, a lo largo de nuestra breve historia de nuestra hermandad hermana de Nuestro Padre Jesús de la Piedad y María Santísima de la Estrella.!! Una vez más, GRACIAS.