Austeridad para sobrevivir

   La verdad es que nos suena mal, nos suena fatal la palabra Austeridad. Nos suena a penitencia, a cuaresma, a convento, como si nos hicieran retroceder al modo de vida de nuestros abuelos.

Pero lo nuestro no es la austeridad, lo nuestro es consumir y la palabra mágica que mueve nuestro mundo es COMPRE. Y  la primera regla de nuestra sociedad es CREAR NECESIDADES, aunque sean falsas. Y así nos hacemos caprichosos, insatisfechos, explotadores, destructores del planeta y de la vida que ella contiene. Dicho así suena como muy fuerte.

 La crisis esta haciendo a muchos austeros A LA FUERZA. Y le presencia de la virgen Maria, la pobre de Nazaret, la Virgen sencilla y la Madre humilde, la mujer más hermosa y más libre de la historia quiere despertarnos para ser AUSTEROS VOLUNTARIOS..

Contemplando a María nos podemos preguntar ¿y que puedo hacer yo?. La austeridad es un estilo de vida que sabe distinguir entre las necesidades reales y las falsas. Recuperemos el autodominio que responde a las exigencias del cuerpo, sin olvidar las espirituales, afectivas, intelectuales y sociales de la persona.

Mirando a María, y viéndola en el evangelio puro y claro, es el mejor retrato de la Virgen, encontramos la respuesta y la actitud a seguir para honrarla, quererla e imitarla. Ella siempre atenta a la voluntad de Dios, por encima de la suya. Ella servicial a los planes de Dios sobre la humanidad y sobre ella. Y sobre su pueblo Israel. Ella siempre disponible y siempre alegre y feliz y dichosa y bienaventurada por vivir el día a día en la presencia de Dios y en la experiencia de ser rica por estar llena de su Espíritu y de su gracia.

Ella invirtió toda su vida en cuidar, criar, educar a su Hijo del alma e Hijo del Padre Dios. Invirtió en valores humanos con su esposo José, con sus parientes y vecinos de Nazaret y Jerusalén. Ella invirtió en  relaciones con gente necesitada (como en las bodas de Caná con aquellos novios apurados). Ella colaboró en actividades humanitarias (con los pobres, marginados, enfermos). Ella disfrutó con lo sencillo.

La austeridad es la elegancia de aquellas personas que por ser ricas por dentro no están esclavizadas por las cosas de fuera.

Que nuestra Señora Santa María del Rosario que tanto invirtió en misterios de GOZO Y ALEGRIA, en misterios de LUZ Y CONTEMPLACIÓN, en misterios de PASIÓN Y DE DOLOR y en misterios de RESURRECCIÓN Y VIDA  interceda por todos nosotros sus hijos para que seamos ricos como Ella y austeros como Ella. Así sea. Os lo deseo con toda mi alma y así rezo a sus pies y ante su bendita Imagen.

Vuestro Hermano y amigo Sacerdote y Capellán Blas.

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